Mónica Helí Castilleja Rojas y Mayra Concepción Castro Rodríguez

Estos son 2 documentos académicos:

  • Ayuda al aprendizaje con tecnología en la educación superior

Antoni Badia

http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2126324


En este artículo presentamos de manera general algunas reflexiones sobre una conceptualización psicoeducativa basada en un enfoque sociocognitivo del significado de la ayuda al aprendizaje con las TIC (las tecnologías de la información y de la comunicación) en la educación superior. Hemos organizado los contenidos del artículo en tres partes. En la primera parte desarrollamos el significado de la ayuda al aprendizaje desde una visión constructivista sociocognitiva, con el uso del concepto de andamiaje educativo; en la segunda parte tratamos algunas de las implicaciones conceptuales más relevantes sobre la introducción de la tecnología para la ayuda al aprendizaje, y en la tercera parte caracterizamos diversas dimensiones didácticas de los contextos de educación superior desarrollados con tecnología.

Garganté, A. B. (2006). Ayuda al aprendizaje con tecnología en la educación superior. Revista de Universidad y Sociedad del Conocimiento, Vol. 3 - N.º 2.


APROPIACIÓN DE LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN Y COMUNICACIÓN EN CURSOS UNIVERSITARIOS

JAIRO ANDRÉS MONTES GONZÁLEZ Y SOLANLLY OCHOA ANGRINO*
http://regweb.ucatolica.edu.co/publicaciones/psicologia/ACTA/v9n2/articulosrevista/ActaN9v2Art8.pdf

La implementación de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en los contextos educativos se ha hecho común en la actualidad. No obstante, se mantiene el interrogante de cuál es el impacto de la tecnología en los procesos de enseñanza y aprendizaje. Generalmente se han propuesto modelos de evaluación cuantitativos que enfatizan la utilización de pruebas estandarizadas y que brindan información relevante pero limitada para evaluar la utilización de las TIC y dirigir el desarrollo de los programas apoyados por tecnología. La presente investigación propone un acercamiento de tipo cualitativo para caracterizar el conocimiento, la utilización y la transformación que los docentes hacen de las TIC en sus cursos. Cinco docentes universitarios, fueron entrevistados y sus cursos observados durante un semestre. Sus desempeños fueron ubicados en niveles de apropiación de las TIC, de menos a más complejos, teniendo en cuenta lo que decían que hacían y lo que realmente hacían en sus cursos. Los resultados muestran que en los niveles básicos de apropiación, los docentes utilizan las TIC como una herramienta que facilita el almacenamiento, la transmisión y la organización del material de los cursos, sin que exista una diferencia sustancial entre un curso presencial y sus cursos apoyados por las TIC; en los niveles avanzados de apropiación, utilizan las TIC como una herramienta que facilita la multiplicidad en las representaciones del conocimiento, la simulación y la resolución de problemas; estos docentes establecen una clara diferencia entre un curso presencial y uno apoyado por las TIC, en la medida en que usan escenarios virtuales de aprendizaje que serían imposibles de utilizar sin la mediación de la tecnología. Se propone seguir avanzando en acercamientos que permitan describir la utilización real que los docentes están dando a las TIC en sus cursos.
O, J. A. (2006). APROPIACIÓN DE LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN. Acta Colombiana de Psicología, ISSN-e 1909-9711, 87-100.


  • Estos son los dos artículos que son buscados desde Google :D ..

EL IMPACTO DE LAS Tics EN LA SOCIEDAD DEL MILENIO: NUEVAS EXIGENCIAS DE LOS SISTEMAS EDUCATIVOS ANTE LA “ALFABETIZACIÓN TECNOLÓGICA”


El imparable desarrollo tecnológico, considerado como el “Cuarto poder”, diferenciándose de los tres poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial), presentados por el ilustre filósofo francés, Montesquieu en su obra “El Espíritu de las Leyes”, está generando un profundo e intenso impacto en todos los ámbitos y niveles de la vida diaria (positivos y negativos). Tal situación desencadena posicionamientos a favor (tecnófilos) o en contra (tecnófobos) de los nuevos cambios que condicionan y determinan la cotidianeidad ciudadana.Tales hechos son reflejo del Siglo XXI, desde la introducción de la Tecnología, con grandes progresos, pero también con una creciente oleada de violencia y destrucción. A lo largo del artículo se pretende dar a conocer esos aspectos positivos y negativos sobre el uso o abuso de las TICs en diferentes ámbitos al mismo tiempo que reflexionamos e incitamos a plantearse, desde una visión de futuro, cómo abordar los nuevos desafíos y retos desde una intervención educativa adecuada.

El imparable desarrollo tecnológico, considerado como el “Cuarto poder”, diferenciándose de los tres poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial), presentados por el ilustre filósofo francés, Montesquieu en su obra “El Espíritu de las Leyes”, está generando un profundo e intenso impacto en todos los ámbitos y niveles de la vida diaria. Tal situación desencadena posicionamientos a favor (tecnófilos) o en contra (tecnófobos) de los nuevos cambios que condicionan y determinan la cotidianeidad ciudadana. Entre los aspectos positivos más destacables podrían apuntarse: la posibilidad de tener acceso a la información desde cualquier parte del planeta, eliminando fronteras, distancias; en el ámbito educativo y formativo, la posibilidad de hacer más cómoda la enseñanza-aprendizaje, mediante las aulas virtuales, a través de Internet, adaptándose a las características concretas de cada usuario, etc
Aunque, por otra parte también están creando efectos no tan favorables como el aislamiento de algunas personas al estar conectadas todo el día a la red (Internet), en detrimento de las relaciones interpersonales; la frialdad de la enseñanza a través de videoconferencias, al no existir contacto directo entre las personas, en este caso docente-discente; o los medios al servicio del poder económico considerados como núcleo creador de desigualdades (“brecha digital”) y base de manipulación al conformar estados de opinión acordes con las relaciones de poder vigentes. Así como los efectos que las NNTT están ocasionando sobre el campo de la ética y la moral, al superponer en la escala de valores a la “máquina”(interés económico) por encima de la persona. (Dos Guerras Mundiales, atentados suicidas y colectivos como el 11M en Madrid y 11S en EEUU.....).

Tales hechos son reflejo de un Siglo XXI, desde la introducción de la Tecnología, con grandes progresos, pero también con una creciente oleada de
violencia y destrucción. Estas reflexiones incitan a plantearse, desde una visión de futuro cómo abordar los nuevos desafíos y retos desde una intervención educativa adecuada. La misma que enseñe a utilizar esos medios para tener acceso a la información, y sobre todo ayudar a la sociedad a que sepan reflexionar sobre la misma de un modo crítico y racional, construyendo, así a partir de los datos recibidos un conocimiento significativo y lo más ajustado a la realidad.

María Pilar Cáceres Reche, F. J. (2005). El impacto de las TICs en la sociedad del milenio: Nuevas exigencias de los sistemas educativos ante la "Alfabetización Tecnológica". Etic@ Net(4), 177-189.
http://www.ugr.es/~sevimeco/revistaeticanet/Numero4/Articulos/Formateados/ELIMPACTO.pdf


MÉXICO Y LAS TIC, EN LA EDUCACIÓN BÁSICA

En México, las TIC, han cobrado un lugar relevante dentro de la educación básica, lo que facilita a profesores y alumnos su labor dentro del aula en el proceso enseñanza-aprendizaje, cuyos resultados pueden advertirse también en el ámbito social en el que se desarrollan. Para que la educación tenga los resultados que se esperan de las TIC no sólo es necesario partir de una metodología que implica la formulación de propósitos derivados de los planes y programas de educación, sino también tener en cuenta el tipo de estrategias a seguir, así como los materiales didácticos a emplear y, finalmente, evaluar los diferentes aspectos que intervienen en el proceso para constatar la eficacia y eficiencia del uso de los medios en la educación y así, contar con los elementos que permitan corregir y/o mejorar los lineamientos generales para desarrollar proyectos educativos de los que se obtengan mejores resultados.

Vela, D. M. (2008). México y las TIC, en la educación básica. e-FORMADORES, 1-10.
http://red.ilce.edu.mx/sitios/revista/e_formadores_pri_10/articulos/dulce_cituk_feb2010.pdf





Se puede decir que la tecnología es el medio a través del cual se traslada el conocimiento científico a la solución de problemas concretos de una manera efectiva. De allí la tendencia de valorar a las ciencias en términos de lo que aportan a la sociedad, por lo cual es muy importante en nuestro entorno. Tecnología es crear competencias y se expresa en entidades tecnológicas que consisten en aparatos, procedimientos y habilidades (Van Wyk, 2004).

Estamos de acuerdo con el autor ya que las TICs en el punto de vista positivo son una herramienta favorable para el desempeño de tareas o actividades en las que los autores no son presenciales (enseñanza-aprendizaje), facilitan el intercambio de fuentes y búsqueda de documentos a corto plazo.
La educación se a visto modificada por todos estos avances y se podría decir que a traído beneficios para la sociedad en general y uno de estos campos que han recibido un mayor beneficio es la Educación. Como se menciona no todo es a favor ya que sin la estancia de los protagonistas, (docente-discente) se puede cambiar el contexto o la idea que se busca transmitir. El objetivo de toda tecnología seria buscar el tener acceso a la información y sobre todo ayudar a la sociedad a que aprendan a reflexionar sobre la misma de un modo crítico y racional, construyendo, así a partir de los datos recibidos un conocimiento significativo y lo más ajustado a la realidad (Reche, 2005)



http://maiicast.tumblr.com





ACTIVIDAD 2.
Neurociencias y su importancia en contextos de aprendizaje

Según
(Donolo, 2009) l
os estudios neurobiológicos de la conducta, que se llevan a cabo en nuestros días, cubren la distancia entre las neuronas y la mente. Existe una llana preocupación por cómo se relacionan las moléculas responsables de la actividad de las células nerviosas con la complejidad de los procesos mentales. Carnine (1995), hace algo más de diez años atrás, ya se aventuraba a pensar que la investigación sobre el cerebro tendría repercusiones directas en la educación y, basándose en el trabajo del Premio Nobel de Medicina de 1972, Gerald Edelman, sobre la capacidad del cerebro humano para categorizar, postuló que esta capacidad podía ser la clave para comprender las diferencias individuales.

La tarea central de las llamadas neurociencias es la de intentar explicar cómo es que actúan millones de células nerviosas individuales en el encéfalo para producir la conducta y cómo, a su vez, estas células están influidas por el medioambiente, incluyendo la conducta de otros individuos (Jessel, et al. 1997). Precisamente, las neurociencias están contribuyendo a una mayor comprensión, y en ocasiones a dar respuestas a cuestiones de gran interés para los educadores; por ejemplo, hay evidencias según lo muestran las investigaciones de que tanto un cerebro en desarrollo como uno ya maduro se alteran estructuralmente cuando ocurren los aprendizajes (Bransford, et al., 2003).

Queremos destacar además la importancia del rol que juega la experiencia en la construcción de la estructura de la mente. El desarrollo no es solamente un despliegue, por decirlo de algún modo, de patrones preprogramados; hay convergencia en un conjunto de investigaciones sobre algunas de las reglas que gobiernan o dirigen el aprendizaje, una de las más simples, por ejemplo es que la práctica incrementa el aprendizaje: en el cerebro, hay una relación similar entre la cantidad de experiencia en un ambiente complejo y el monto de cambio estructural (Posner y Rothbart, 2005).

Las investigaciones han demostrado que durante el desarrollo de nuevas vías neurales (Doetsch, 2005 y Schinder, 2002), nuestras sinapsis cambian todo el tiempo y es así como recordamos una y otra experiencia o vivencia. Hay quiénes hablan ya de neuroeducación, entendida como el desarrollo de la neuromente durante la escolarización (Battro, 2002a), no cómo un mero híbrido de las neurociencias y las ciencias de la educación, sino como una nueva composición original. Battro (2002b) señala que por razones históricas los caminos de la neurobiología y la educación tuvieron pocas ocasiones de encontrarse; por primera vez lo hicieron al buscar las causas de la debilidad mental y también en la indagación del talento excepcional. Lo interesante del asunto es que se afirma que la neuroeducación no ha de reducirse a la práctica de la educación especial solamente, sino que ha de constituirse en una teoría incipiente del aprendizaje y del conocimiento en general; y sobre todo, es una oportunidad de ahondar en la intimidad de cada persona y no una plataforma para uniformizar las mentes.

Hemos encontrado suficientes antecedentes de que tanto los neurotransmisores dopamina y acetilcolina incrementan los aprendizajes en los estudiantes. Cuando podemos ordenar una nueva información en una conexión ya existente, es decir, aprender algo nuevo, estos dos agentes no sólo refuerzan nuestra concentración, sino que proporcionan además satisfacción y, tal cual lo afirmaba Comenius, allá por el siglo XVII: todo aquello que nos produce complacencia, agrado o contento en nuestras instancias de aprendizaje, queda reforzado en nuestra memoria. Podemos remarcar entonces la importancia no solo de los conocimientos previos sino también de lo valioso que es estudiar algo que agrade.

La Neuropsicología, como disciplina que estudia las relaciones entre cerebro y conducta, se interesa más precisamente por las bases neuroanatómicas de los comportamientos superiores llamados funciones corticales superiores y las patologías que de ellas se derivan. Estas funciones son las que cualitativamente tienen un desarrollo mayor en los seres humanos: el lenguaje, la memoria, la orientación espaciotemporal, el esquema corporal, la psicomotricidad, las gnoxias, las praxias y las asimetrías cerebrales. Lo cierto es que el cerebro tiene un funcionamiento global, y que si bien es viable que para determinadas funciones existen áreas cerebrales anatómicamente delimitadas, las funciones corticales superiores dependen en mayor medida del procesamiento cerebral en su conjunto, en su totalidad; consecuentemente, cuanto mayor es la complejidad de una función cerebral, más áreas cerebrales estarían involucradas.
Desde una perspectiva actual de integración y diálogo, entre la educación y la investigación en neurociencia cognitiva, Ansari y Coch (2006) afirman que el campo emergente de lo que es educación, cerebro y mente debería caracterizarse por metodologías múltiples y niveles de análisis en contextos múltiples, ya sea en la enseñanza como en la investigación. Sostienen que solamente a través de una conciencia y comprensión de las diferencias y las similitudes en ambas áreas tradicionales de investigación, tanto en la educación como en la neurociencia cognitiva, será posible lograr una fundamentación común necesaria para una ciencia integrada de la educación, el cerebro, la mente y el aprendizaje.
Neuroimágenes

Munakata, et al., (2004) muestran cómo el trabajo, en el área de las neurociencias, incluye todo tipo de métodos de disciplinas relacionadas, como pueden ser estudios de comportamiento, de Neuroimágenes, de genética molecular, modelos computacionales, registro de células únicas, ensayos químicos, entre otros, que intentan destacar este énfasis que se está poniendo en métodos complementarios para evaluar múltiples aspectos o niveles de procesos del desarrollo, que van desde aquellos específicamente moleculares a niveles sistémicos en el desarrollo típico y atípico de los humanos y otras especies.
Con estos métodos, se busca investigar e intentar respuestas acerca de cómo la genética y los factores ambientales interactúan en el curso de conformación del cerebro, la mente y el comportamiento. Estos autores muestran que a través de modelos computacionales, por ejemplo, se ha puesto en evidencia que variaciones pequeñas en el procesamiento inicial de un ser humano que podrían primitivamente estar gobernadas genéticamente, consiguen posteriormente a través de la experiencia llevar a amplias diferencias en los resultados cognitivos (Oliver et al., 2000 y O´Reilly y Jonson, 2002 en Munakata, et al., 2004).
Las actuales y sofisticadas técnicas de neuroimágenes se constituyen en verdaderos aportes para el área de la educación (Goswami, 2004a y b, Munakata, et al., 2004, Posner, 2004, Posner y Rothbart, 2005, Sereno y Rayner, 2000, Thirunavuukarasuu y Nowinski, 2003 y Voets y Matthews, 2005). Con la resonancia magnética funcional (FRMI), se puede marcar los cambios en la activación cortical que le siguen a una tarea de aprendizaje en un individuo, e incluso, por ejemplo, establecer comparaciones entre jóvenes y adultos.
Otros resultados de estudios que además de recurrir a la resonancia magnética funcional utilizan Tomografía de Emisión de Positrones (PET) y potenciales evocados de latencia tardía onda P300 en adultos, han revelado la implicación de áreas perisilvianas hemisféricas izquierdas en los procesos de lectura, incluyendo corteza visual extraestriada, regiones parietales inferiores, girus temporal superior y corteza frontal inferior. Habría ciertas variaciones en función de las tareas particulares relacionadas con la lectura, por ejemplo, el procesamiento de formas visuales de palabras involucraría regiones corticales posterior, sobre todo en el cortex occisito temporal y occipital; el procesamiento ortográfico ante todo implicaría regiones frontal y parietal inferiores, y temporal inferior. Los componentes léxicos-fonológicos, los subléxico fonológicos y los semánticos movilizan grandes regiones de corteza frontal inferior y temporal (Goswami, 2004a y b, Jane et al., 2001 y Posner y Rothbart, 2005).
Como vemos, las diferentes técnicas que se combinan en las neurociencias son fundamentales para una comprensión más acabada acerca de qué es lo que ocurre en el cerebro en las diferentes tareas de aprendizaje. Por ejemplo, algunos autores (Munakata, et al., 2004) sostienen que combinar la resonancia magnética funcional con el electroencefalograma permite tener ventajas. Mientras que la primera de las dos técnicas ofrece precisiones sobre la resolución espacial identificando dónde están ocurriendo exactamente los cambios en la actividad del cerebro en un momento dado; la segunda de estas técnicas marca la resolución temporal capturando los cambios neurales vinculados a los cambios cognitivos que ocurren rápidamente en el cerebro. Los autores postulan además el llamado proceso de imágenes por tensor de difusión (DTI) como una herramienta relativamente nueva de imágenes, que provee un recurso o medio no-invasivo para evaluar la conectividad del cerebro.

Referencias

Donolo, M. L. (10 de abril de 2009). revista.unam.mx. Obtenido de http://www.revista.unam.mx/vol.10/num4/art20/int20.htm

REFLEXIÓN: Según lo que nos cita (Donolo, 2009) yo concluiría que el aprendizaje va ligado a la práctica, esto es cierto ya que cuando nosotros realizamos algo varias veces logramos que nuestra retención se fortalezca. Respecto ala interacción con las TICS nos damos cuenta que todo va unido ya que en la actualidad se muestran que a través de modelos computacionales, se ha puesto en evidencia que variaciones pequeñas en el procesamiento inicial de un ser humano que podrían primitivamente estar gobernadas genéticamente, consiguen posteriormente a través de la experiencia llevar a amplias diferencias en los resultados cognitivos (Oliver et al., 2000 y O´Reilly y Jonson, 2002 en Munakata, et al., 2004).Esto y varios avances van ligados a la tecnología la cual nos permite evolucionar en este tipo de investigaciones aparte que nos brinda la obtención de información en la cual se adjuntara la práctica.
¿QUE OPINAN CHICOS?



  • Este es otro de los artículos que se revisaron, pero solo se les comparte el link de donde se encuentra y también los datos de la revista en donde esta publicado, ya que es un artículo protegido y no se puede copiar directamente aquí a la wiki :D


http://www.nuso.org/upload/articulos/2548_1.pdf

Tedesco, J. C. (1996). La educación y los nuevos desafios de la información del ciudadano. Nueva Sociedad(146), 74-89.


REFELEXIÓN:
En cuanto a lo que dice (Tedesco, 1996), existe un consenso cada vez más extendido según el cual la escuela no está cumpliendo satisfactoriamente la función de formar a las futuras generaciones en las capacidades que requiere el desempeño ciudadano para una sociedad que se transforma profunda y rápidamente pero, al mismo tiempo, existe un significativa falta de consenso acerca de cuáles son o deben ser dichas capacidades y cuál debe ser el alcance de su difusión.
En la actualidad la sociedad tienda a acreditar la falta de integridad o de valores en una persona a la educación, yo pienso verdaderamente que esto es cierto, muchas veces se recrimina al docente de no saber transmitir los conocimientos adecuados a los alumnos y que por esta cuestión el alumno no comprende ni entiende la importancia de conocer todo ese mundo de información que hay disponible y que aunado al contexto de aprendizaje en el cerebro, por tanto este no puede ser capaz de recibir estímulos que ayuden a que se recaude y adquiera un mayor conocimiento, la sociedad en estos días debe aprender, que el docente no es el único encargado de comenzar a despertar en un alumno el interés por adquirir un conocimiento, la sociedad (familia, amigos, conocidos) tienen que fungir en el proceso de enseñanza de conocimiento. Claro también es necesario que en la actualidad sean utilizadas las TICS en las aulas educativas, para poder tener una mejor difusión de información y así el docente pueda contar con una herramienta, la cual, pueda servirle como estrategia de enseñanza.

¿USTEDES QUE PIENSAN DE ESTO?

coincido contigo en ese punto Mayra, el docente no es el que tiene la responsabilidad de que el alumno aprenda o viceversa, si los padres de familia integraran los avances que hay para fortalecer el aprendizaje,el alumno aprovecharía mas lo aprendido.Las Tics han llegado a facilitar la adquisición de información y en conjunto alumno,docente y padre de familia buscan el objetivo de tratar de despertar en el alumno ese interés y esa facilidad para aprender y poner en practica lo aprendido.


maycastro 10 minutes ago
como se menciona, hay evidencias según lo muestran las investigaciones de que tanto un cerebro en desarrollo como uno ya maduro se alteran estructuralmente cuando ocurren los aprendizajes (Bransford, et al., 2003), entonces yo opino que realmente el cerbro puede recibir o adquirir en este caso una mayor aprendizaje no solo en una etapa de vida temprana "prescooclar-primaria", si no, realmente si es cerebro es estimulado y alterado y asi poder incorporar un nuevo apendizaje y que realmente es enriquecido.


Esa es una de las partes que me llamo muho la atención ;) .. tu como vez moni?
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maycastro 9 minutes ago
Claro tambien me llama mucho la atención saber que el cerebro es inmenso y puede llegar a recibir infinita cantidad de información.
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monica388 less than a minute ago
Pues si estoy de acuerdo contigo se me figura lo que dijiste con la estimulación temprana, si el cerebro es estimulado puede incorporar un nuevo aprendizaje y que realmente es favorable. :)


Asi es moni, puede ser muy importante, ya que no esta solo a disposición de un solo estimulo si no de muchos que puedan generarse y asi poder tener el conocimiento desde temprana edad, hasta tener una edad madura.


Este es otro artículo :D
El rol social de la escuela: individuo versus ciudadano


La función que la escuela cumple en la transmisión de valores sociales se ve influida por la ideología de libre mercado, dando nuevas exigencias a la función educativa. En este artículo se proponen algunas claves para interpretar los nuevos desafíos del sistema y su relación con los conceptos de ciudadanía e individualismo. 


Si reflexionamos sobre la experiencia escolar que cada cual ha tenido, seguramente nos sería en extremo difícil construir un relato que nos permitiese abarcar las experiencias más significativas que nos proporciona la escuela, tanto por lo diversas y antagónicas que éstas pudieran ser como por los diferentes significados que cada cual les atribuye.
Sin embargo, y a pesar de los diferentes tiempos históricos a los que hagamos referencia, si fuera posible ubicar algún elemento general y compartido que caracterice lo que juzgamos como valioso de nuestro paso por la escuela, seguramente éste se relacionaría con los aprendizajes para la convivencia social que tienen lugar en el contexto educativo. Estos aprendizajes están determinados por diferentes factores que podríamos comprender a partir del contexto, las experiencias dentro del mismo y las interpretaciones que, consciente o inconscientemente, elaboran los sujetos que las viven. Dicho de otro modo, la transmisión de conocimientos dentro de la escuela se construye, fundamentalmente, a partir de experiencias de aprendizaje de carácter social, es decir, que los contenidos se sustentan, en primer lugar, sobre los valores sociales que transmite la escuela, configurando a la experiencia educativa como una experiencia preponderantemente social.
El cruce de influjos de culturas1 que es la escuela determina al contexto educativo como un espacio particularmente sensible por el que se canalizan intereses sociales, políticos y económicos dominantes, mediados por la figura del Estado. Este último representa al sector más fuerte que, a su vez, representa a la sociedad, de acuerdo con los intereses de dichos grupos en relación con todo cuanto se entiende y define que la institución educativa debe enseñar, a través de los contenidos y, del mismo modo, que los ciudadanos
deben aprender.
Escuela y Estado, entonces, se ubican históricamente en una relación de funciones recíprocas que podríamos entender desde la perspectiva del poder político. Los grupos dominantes adquieren protagonismo en el quehacer educativo en tanto que intervienen en la delimitación de las prioridades de las políticas educativas, de acuerdo con las demandas políticas y económicas. En este sentido, se entiende “el hecho de que el Estado se preocupe y ocupe de la educación de las gentes se genera, no en función de las necesidades de los súbditos, sino en vistas a las exigencias del propio poder estatal” Fullat, 1994 (P.124). Si bien el ejercicio de la democracia reafirma la participación social y estimula el flujo de información, facilitando los debates que caracterizan los cambios y las transformaciones sociales, el poder de la economía sobre el que se constituye el estado reprenta un elemento determinante. De este modo, podemos afirmar que en la relación de dependencia que las políticas educativas mantienen respecto a la organización del estado están mediadas, por un lado, con la dinámica democrática de la participación social y, por otro, con el sistema económico, que juega un papel fundamental en cuanto a la identificación de las prioridades en educación. A partir de lo que el estado privilegie en esta tensión será también la medida del acuerdo de la tendencia de sus funciones respecto a la transmisión de conocimientos dentro de la sociedad. El conocimiento oficial, entonces, que corresponde a lo que la sociedad, a través del estado, determina como indispensable de enseñar y aprender, no corresponde a un producto social neutro, sino que es un resultado inteligible desde la perspectiva de los intereses que convergen en el poder.


Para comprender cómo el sistema educativo se inserta en los intereses que delimitan los márgenes de la escuela concuerdo con M. Apple, en que es fundamental “comprender los objetivos políticos a los que se pretende tiendan las planificaciones educativas, ya que estos siempre corresponden a intereses económicos concretos” (1996, P.75). Entendida así, la escuela va emergiendo como una institución estructurada y organizada que pretende dar cumplimiento a unos objetivos de transmisión de conocimientos insertos en un proyecto social mayor. Ahondando en la reflexión con la que comenzábamos, podemos comprender que el rol de la educación se sustenta sobre las relaciones interpersonales, las que dan lugar a la transmisión de los aprendizajes sociales sobre los que se desarrolla la convivencia de cada comunidad en particular, y de la sociedad en general. De este modo, las experiencias que se viven a lo largo de los años dentro de la escuela permiten la aceptación y el rechazo de nuevas y antiguas formas de entender la vida en sociedad. Dicho de otro modo, las vivencias que posibilitan los intercambios sociales, es decir, del compartir espacios muy comunes, la participación en los acuerdos para el uso de los mismos, y de designación de los mecanismos de convivencia escogidos como adecuados, son algunos de los ámbitos sobre los que se ponen en marcha tanto la organización de la institución escolar, como las metodologías de enseñanza y aprendizaje. Esta conjunción de factores que intervienen en el contexto educativo se enmarcan dentro de determinadas maneras de convivencia impulsadas desde un modelo macro social, el que, como ya hemos mencionado, es producto de una tensión de intereses
que decantan sobre la figura del estado, configurado un sólido vínculo entre la relación de los valores de convivencia social que la escuela propone y los de la sociedad en la que se encuentra inserta, ya que aquí se dejan ver los hábitos sociales considerados valiosos para la misma. Los intereses económicos neoliberales que marcan la cancha en cuanto a las relaciones de intercambio comercial, lo hacen también en las relaciones sociales, proporcionando un nuevo lenguaje de valores sociales. Dichos códigos se sostienen en aprendizajes sociales derivados de la selección, la competitividad y el individualismo, en correspondencia clara con las prioridades gananciales y de especulación mercantil. En este sentido, y para comprender los valores que se desprenden como deseables del modelo de libre mercado, es imprescindible caracterizarlo, en cuanto a las habilidades que exige a quienes intentan obtener algunas de sus exclusivas ventajas. Desde esta ideología impone un sistema de intercambio agresivo y competitivo, que no propone el éxito como opción (entendido desde una referencia netamente ganancial), sino como único fin de una existencia útil. Tal ideal proyecta una sociedad basada, fundamentalmente,en el individuo, donde cada cosa puede ser avaluada y desarrollada o desechada de acuerdo a su valía dentro del intercambio comercial. Este concepto, atribuible al individuo-centro de la sociedad postmoderna de libre mercado, entiende a la comunidad como un conjunto de sujetos separados, coexistiendo y no necesariamente conviviendo. La sociedad, entonces, está centrada en él o ella, lo cual implica que cada integrante es capaz depensarse a sí mismo como el centro del grupo humano, el que posible deexprimir ya que éste se encuentraahí, en primer lugar, para su servicio.Este modelo social individualista “considera al individuo autónomo anteriora, y separado de, las configuracionessociales,[y] por tanto se le concede mayor importancia que a cualquier grupo social, [y] legitima una visión de la sociedad como escenario sobre el que el individuo actúa para obtener lo que desea” J. Goodman, (2001, P.35).


La sociedad individualista impulsa un sistema educativo competitivo, donde las escuelas cada vez más emprenden procesos de renovación, en cuanto a mecanismos de selección y clasificación. En estas escuelas los alumnos y alumnas, padres y madres, y maestros en general, deben enfrentar una fuerte posibilidad que intenta imponerse: formar parte de la sociedad desde una percepción egocéntrica de sí mismos, es decir, como elemento prioritario de las relaciones interpersonales, cuya alternativa más rotunda es la marginación. Lo que en estos establecimientos se desprende como valioso es el ascensoen las escalas de clasificación derendimiento, inculcándose como el principal objetivo de la educación y como referente de éxito dentro de la expemisma.

Prueba de ello, es que en la escuela (pública) individualista cada alumno y cada alumna no está insertoen objetivos de aprendizaje colaborativo, sino en un sistema de lucha por obtener mejores calificaciones que sus compañeros, ya que será a partir de éstas que serán mejor catalogados. En este marco, ubicarse por debajo o por encima de quienes sonlos mejores se ha transformado en el
objetivo casi obsesivo tanto por parte de los alumnos respecto a sus compañeros, como de los maestros respecto de sus colegas, extrapolando esta competencia a los centros educativos, cuyas evaluaciones van a incidir en los recursos que les puedan ser asignados hasta determinar, inclusive, la propia existencia del centro. El mayor problema que, a mi juicio, presentan estos mecanismos radica en lo que ya mencionábamos como falta de opciones, debido a la completa ausencia de alternativas para aquellos que en las escalas se ubican en sus últimos lugares. Si consideramos que la interpretación neoliberal sobre el valor del individuo en educación tiene como única o principal consecuencia al sistema de evaluación, caeríamos en una reducción errada. Como principio (y esperemos que no
como final) el individualismo, como fundamento de la ideología neoliberal, impulsa una educación selectiva que, posteriormente, determinará su futuro. La cultura individualista se puede entender también como la cultura del desecho, donde es posible descartar a quienes el modelo no considere aptos. En este sentido, el mayor desafío para la comunidad educativa radica en la puesta en marcha de las transformaciones que, desde dicha lógica, son llevadas a cabo y que prescinden de los aspectos que intervienen en lo que J. M. Puig define como “personalidad moral”, ya que “cuando la comunidad es sólo el resultado de acuerdos interindividuales basados en el beneficio propio,o tan sólo el lugar donde compartir ciertos fines más o menos lejanos, se le hace difícil mantener cierta eficacia formativa. [Y] No cristaliza en valores ni puede dispensarlos a jóvenes”. J. M. Puig (1996, P. 151). Asimismo, los valores que la escuela dispensa a las nuevas generaciones y que, además, sostienen los aprendizajes explícitos en la experiencia escolar quedan relativizados por la competitividad, el consumo y el individualismo, en clara contradicción con la función social de la escuela. La ideología del libre mercado llevada al extremo pone en peligro a la educación en sí, ya que disminuye y

menoscaba dicha función de reproducción de valores2 útiles a la convivencia social que se adquieren a lo largo de los años escolares (obligatorios, por lo demás). La convivencia social al interior de la escuela representa un espacio comunitario que está compuesto por un grupo heterogéneo (sujetos diferentes en edades y sexos), con roles bien definidos, que acuden a la escuela en busca de mayores oportunidades para integrarse a la sociedad. En este proceso, el alumno y la alumna, se encuentran a sí mismos a través del encuentro con otros y otras, iniciando un recorrido de expriencias sociales, donde tienen remotas oportunidades de cuestionar o modificar en modo alguno la organización, o las dinámicas sociales derivadas de ésta. Este ciclo les permitirá por una parte, aceptar el orden social dado y, por otra, la posibilidad de optar a ocupar un lugar dentro del mismo. En este sentido, y desde algunas de las influencias de la ideología neoliberal en educación, se entiende la necesidad de nuevas interpretaciones del rol social de la escuela.
Las recomendaciones por parte de organismos económicos internacionales3 supraestatales dirigidas a orientar las reformas educativas, son claras en cuanto al rol al que le cabe al estado. Aún cuando hagamos alusión a países con estados empequeñecidos en beneficio de un marco de acción mayor en favor del mercado, o con economías fuertes capaces de realizar sus propias inversiones en su sistemas de enseñanza, las orientaciones para transformaciones que se realizan responden a una tendencia de convertir a los alumnos en individuos usuarios, o consumidores del sistema. La premisa de la descentralización es un buen ejemplo de experiencias sobre las que es preciso mantener una actitud crítica. Un estudio4 realizada por G. Whitty, S. Power y D. Halpin en Inglaterra y Gales, Nueva Zelanda, Australia, Estados Unidos de Norteamérica y Suecia para identificar y evaluarlos efectos de los sistemas educativos descentralizados ilustra algunos de los posibles efectos de la regulación, por parte del mercado, del sistema educativo, cuyas conclusiones afirman que “la concentración en los indicadores de rendimiento replantea el currículum en relación con el producto y no con el proceso, reduciendo el alcance de la enseñanza y su finalidad”, y que “quizá lo más preocupante de todo sea la falta de pruebas sobre los efectos en el sistema educativo, en general, de articular la autogestión con unos mecanismos de financiación fundados en la elección de centros y la mercantilización global de la educación” (1999, P.159).



Se ha mencionado anteriormente la búsqueda de oportunidades para participar en sociedad como síntesis del fundamento y de los objetivos de la obligatoriedad del sistema educativo, sin embargo, si tenemos en cuenta que dichas oportunidades se desprenden de una concepción de obtención de beneficios para los grupos de poder como característica del intercambio entre estado y escuela, una vez finalizados los años de escolaridad, la escuela ya ha seleccionado a quienes considera más aptos para la sociedad. El sometimiento de la escuela al mercado (y no al estado), es lo que da lugar a la segregación, y que sirve para separar a aquellos que están en situación de continuar con y en el modelo social. El lugar que ocupa el sistema educativo bajo la ideología neoliberal exige, no sólo a la comunidad educativa en particular, si no que a la sociedad en general, preguntarse por el tipo de valores implícitos en los hábitos sociales de nuestras escuelas y la distancia que hay entre tales valores y los deseables para convivir como grupo humano. Si bien el ser de la escuela, como ha quedado claro, se ha transformado en otro espacio rentable, es también cierto que es viable (y, sobre todo, necesario) reconstruir en él un nuevo rol social educativo desde donde introducir un modelo de compensación más solidario. Aún cuando cada país haga su propia adaptación del modelo económico global y el mínimo común sean afirmaciones tendientes a aceptar el individualismo como el resultado del largo recorrido histórico de la sociedad, el deber ser del sistema educativo representa la oportunidad de búsqueda de la construcción de otras opciones, a partir de referentes conceptuales que puedan ser transformados en valores ciudadanos y que, de este modo, van a proporcionar el marco de ayuda a prácticas escolares más participativas, y que puedan fortalecer la sociedad civil. G. Whitty, S. Power y D. Halpin, evidencian la necesidad de modificar la situación de la educación dando algunas luces sobre hacia donde deben dirigirse los esfuerzos, afirmando que “da la sensación de que hará falta algún tipo de reglamentación para que la equidad siga constituyendo una cuestión importante en la política educativa. Si ni la rendición mercantil de cuentas ni el estado evaluador garantiza esto, tenemos que plantearnos cuál será la mejor manera de salvaguardar los intereses de todos los ciudadanos” (1999, P.162.). En este contexto son los profesionales de la educación quienes están llamados a mantenerse alertas en cuanto a sus prácticas y a crear nuevas formas de establecer la convivencia en las escuelas. Si las políticas educativas neoliberales se extrapolan a la escuela a partir de la interpretación del rol individuo, es el ciudadano el concepto que mejor representa la alternativa de la sociedad necesaria de construir, en tanto que la imposibilidad de participar dentro de la sociedad en parámetros diferentes de los que propone el libre mercado es una tarea difícil, también lo es el mantenerse al margen. En el sistema neoliberal la democracia queda reducida a un ejercicio electoral donde no hay grandes diferencias. El individuo se encuentra solo, aislado frente al mercado y es impotente para hacerle frente. El concepto de ciudadanía no escapa a los vaciados de contenido postmodernos de este tipo, en favor del asentamiento de los códigos de intercambio del mercado. Sin embargo, la ciudadanía no puede ser reducida y relativizada, interpretada con relación a los intereses económicos, antes que ser revisada respecto a la función que cumple en las instituciones de transmisión de la cultura y, por lo tanto de la escuela, en su aporte fundamental a la construcción de la sociedad. La ciudadanía implica colaboración y participación, además dela generación e implementación de espacios para el intercambio social en valores ciudadanos y, sobre todo, teniendo en cuenta las experiencias pasadas donde “el triunfo de los derechos es lo que importa sobre toda otra consideración observándose una falta de simetría entre derechos y deberes liberales, ya que los derechos derivan de una naturaleza humana que no tiene necesidad de otro para existir” C. Naval (1995, P.75). De este modo, la escuela, al capacitar para la vida cumple (bien, mal, o regular) con un rol social, el cual no puede ser reducido a la promoción de individuos, si lo que se pretende es hacerlo bien, claro está. Es imprescindible reafirmar la condición de ciudadanos y ciudadanas al alumnado por el sólo hecho de participar en la sociedad asistiendo a la escuela. La educación, desde el deber ser representa un espacio en el que alumnos y alumnas debieran poder integrarse a la sociedad, en un "foro donde la gente superase sus diferencias y pensase en el bien común de todos los ciudadanos”, y en las democracias modernas esto “no sólo depende de la justicia de sus instituciones básicas, sino también de las cualidades y actitudes de sus ciudadanos”. W. Kimlikca (1995, P.214). El concepto de ciudadanía debe ser el eje del rol social de la educación, en tanto que éste es un pilar fundamental para una democracia como actitud, en
tanto que “ha quedado claro que los mecanismos procedimentales e institucionales no bastan para equilibrar los intereses de cada uno, y que es necesario cierto grado de virtud cívica y de espíritu público. Sin ellos, las democracias son difíciles de gobernar, e incluso inestables”, Kimlicka, (1995, P.242). Tales virtudes son aprendidas como valiosas o son despreciadas a partir de los aprendizajes sociales que adquirimos en la escuela, la primera institución en la que participamos.
Los aprendizajes sociales se basan en las experiencias de hombres y mujeres que se aportan mutuamente. De tal manera que resulta anti-social el intentar menoscabar el rol que a la escuela le cabe en este sentido. Llegados a este punto, resulta substancial continuar la búsqueda de la relación entre democracia, ciudadanía, y escuela, ya que “el completo proceso de participación democrática es educativo en el más amplio sentido, sin embargo la educación para la ciudadanía es también responsabilidad de las instituciones. En el fondo, el sistema educativo necesita transmitir a los ciudadanos lo que la democracia realmente significa”, C Naval (1995, P.183). Con este fin, entiendo que la educación sólo es coherente en este sentido cuando impulsa y estimula a la reflexión crítica, y que guía las acciones individuales cuando éstas están en concordancia con las consecuencias colectivas.


NOTAS

1. Aquí se utiliza el concepto de cultura de A. Pérez G. 1994 (P.17) como “un conjunto de significados, expectativas y comportamientos compartidos por un determinado grupo social, que facilitan y ordenan, limitan y potencian, los intercambios sociales, las producciones sociales, las producciones simbólicas y materiales y las realizaciones individuales y colectivas dentro de un marco espacial y temporal determinado”. A partir de este concepto Pérez Gómez propone la convergencia dentro de la escuela de las culturas crítica, académica, social, institucional y experiencial.
2. Puig Rovira. Josef María, 1996 “La Construcción de la Personalidad Moral”, define el proceso de clarificación de valores en siete fases que se desprenden de tres condiciones: La libre elección de los propios valores; la existencia de alternativas; la consideración de las consecuencias; querer los valores elegidos y considerarlos parte de la propia existencia; Afirmarlos y defenderlos públicamente; una conducta reflejo de los valores adoptados y; que tales conductas se apliquen de forma constante.(P. 35-36)
3. Documento oficialmente preparado para la Serie sobre Reforma y Gestión Educativa del Banco Mundial. J. Corrales. 1999. “Aspectos Políticos en la implementación de las Reformas Educativas”. Preal. “En América Latina, Puyerar (1997) identifica una nueva constelación de fuerzas externa que presionan a favor de la reforma: la necesidad de competir en una economía global, la disponibilidad de nuevas ideas acerca de los efectos económicos negativos de una educación ineficiente y la aparición de nuevos actores internacionales tales como el los bancos de desarrollo, las agencias de asistencia bilateral, las ONGs internacionales y las firmas consultoras”.
4. Whitty, G. Power, S. Halpin, D. 1999 “La Escuela, El Estado y El Mercado”. El estudio se centra en la relación de los objetivos de las reformas y a quienes éstas benefician, al menos en teoría, en el contexto estatal. De este modo, los resultados son analizados no sólo desde la función de los profesores y de las comunidades en torno a la delegación del poder, sino que se atañe al sentido que los estados le otorgan al sistema educativo.



Oyarzo, M. C. (2004). El rol de la sociedad en la escuela: individuo versus ciudadano. BARBECHO, Revista de Reflexión Socioeducativa, 28-32.


AQUÍ ESTA ESTE OTRO ARTÍCULO QUE SE CONSULTO, PERO SOLO DEJAMOS REFERECIA Y EL LINK DONDE SE PUEDE ENCONTRAR , YA QUE NO LO PPUDIMOS COPIAR HASTA AQUI EN LA WIKI:


SOTO, C. F. (2009). VENTAJAS DEL USO DE LAS TICs EN EL PROCESO DE ENSEÑANZA‐. EDUTEC.
LINK: http://edutec.rediris.es/Revelec2/revelec29/articulos_n29_pdf/5Edutec-E_Ferro-Martinez-Otero_n29.pdf